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El Senado aprobó el Régimen Penal Juvenil y la edad de imputabilidad bajará a 14 años

El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich,  quien celebró la sanción como un logro propio. El eje principal de la  norma es la baja de la edad punible para el sistema penal argentino.

Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.

“El  Estado no va a seguir mirando para otro lado. ¿Quieren que los  ciudadanos que no cometen delitos sean de segunda? No importa la edad de  los delincuentes, importa el delito”, comenzó Patricia Bullrich.

Y  agregó: “Este modelo se agotó, nosotros venimos a plantear algo moral y  jurídicamente distinto, una teoría que deja de poner en la indefensión  total a las familias que enterraban a sus hijos. Cuando el delito no  tiene consecuencias, la ley pierde autoridad, y eso es lo que pasaba  antes”.

“Vinimos  a poner orden y no nos da vergüenza. Si las hizo, las paga, por eso  ordenamos las calles y hacemos cumplir la ley. Proteger a los  adolescentes, reparar a las víctimas. Queremos una sociedad con menos  delincuentes y menos presos. Hoy votamos justicia, responsabilidad, hoy  votamos contra los kirchneristas de batallón militante. Estamos  cambiando la historia de la Argentina”, cerró la senadora.

Luego  pidió un minuto de silencio por las víctimas e hizo parar a todo el  bloque. El peronismo observó y Villarruel aclaró que ella no podía  definir eso. Finalmente, todos se pusieron de pie y se hizo silencio.

El peronismo se opuso desde el inicio y, además de advertir que la ley se concentra en lo punitivo y no en la  protección de las infancias, remarcó que los fondos presupuestados  resultan insuficientes.

Según la norma, el presupuesto para un sistema que reduce la edad de 16 a 14 años destina $23.700 millones a las provincias.

Datos  del Servicio Penitenciario Federal indican que el costo del metro  cuadrado es de 3,2 millones de pesos. Con el presupuesto previsto se  podrían construir 7.400 metros cuadrados. Dividido por los 24 distritos,  cada provincia recibiría 308 metros cuadrados.

Frente  a esos números, Jorge Capitanich del PJ señaló: “Si no contamos con el  presupuesto necesario, estas quedan en letra muerta y constituyen una  frustración colectiva”.

La  respuesta llegó desde el bloque libertario, algunos con mayor énfasis,  como Luis Juez, quien acusó al peronismo de “mentiroso. Solo con una  fuerte cuota de ignorancia se puede opinar como opinan”.

“Si  la discusión es la plata, que la pongan las provincias. Se la gastan en  cualquier cosa, en publicidad. A pocos metros de acá hay familiares que  vienen a buscar justicia, no venganza”, agregó el cordobés que ahora integra LLA.

Parte  de la postura peronista se reflejó en la intervención de la senadora  Lucía Corpacci. El bloque estaba molesto porque había acordado con los  libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin  embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios que se ubicaron en  los palcos del primer piso.

“Somos  legisladores, no estamos para responder el enojo, estamos para dictar  leyes que hagan la vida mejor y construyan una sociedad mejor. Debemos  actuar con racionalidad y humanidad. Esta ley no es la solución de  nada”, sostuvo Corpacci.

Gerardo  Zamora, de Santiago del Estero, recorrió diferentes artículos para  argumentar la inconstitucionalidad de la norma. El ex gobernador  advirtió que el proyecto generará “litigiosidad”. “En defensa del  federalismo, mi voto y el de mi bloque es negativo”.

El  cierre del kirchnerismo estuvo a cargo del senador Martín Soria, quien  señaló: “A pesar de las correcciones, este proyecto de Régimen Penal  Juvenil sigue siendo muy malo, contiene errores graves y peligrosos. No  va a solucionar lo que ustedes creen que van a solucionar. Esta ley es  peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad  disminuida”.


Qué dice el proyecto

La ley crea un sistema penal juvenil especializado para adolescentes de 14 a 18 años, con el objetivo de garantizar procesos judiciales adecuados a la edad.  El texto establece la presunción favorable a la minoría de edad y que  los menores de 18 años no compartan ámbitos judiciales ni penitenciarios  con adultos.

El régimen introduce principios como legalidad, proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad, y prioriza la re socialización de los jóvenes. El sistema prevé que los adolescentes cuenten con garantías judiciales  desde el inicio y que las causas se tramiten en órganos y centros  especializados. Se contempla la rápida intervención judicial y el  derecho de los adolescentes a ser escuchados y que su familia participe  activamente en el proceso.

El capítulo dedicado a las víctimas otorga un rol central a quienes resulten damnificados por delitos juveniles. El  proyecto garantiza asistencia jurídica y psicológica inmediata, la  posibilidad de intervenir en audiencias y oponerse a decisiones del  Ministerio Público Fiscal, y la participación en instancias  restaurativas como la mediación penal juvenil.


El  sistema de sanciones prevé un esquema progresivo y diversificado, que  incluye medidas educativas, tareas comunitarias, monitoreo electrónico y  reparación del daño, además de restricciones de circulación. La  privación de libertad solo se aplicará en delitos graves, con límites  estrictos de tiempo y separación permanente de los jóvenes respecto de  los adultos.

En  la etapa de ejecución de sanciones, el proyecto incorpora la figura del  supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y  monitorear el proceso de reinserción. La libertad condicional solo podrá  otorgarse con aval del Ministerio Público Fiscal y bajo condiciones  precisas. También se incluyen respuestas específicas para problemáticas  de salud mental y consumo problemático, con intervención de equipos  interdisciplinarios.

La propuesta detalla estándares  de alojamiento que prohíben la convivencia de adolescentes con adultos y  garantizan acceso a educación, cultura, recreación y atención  espiritual. Se prevé diferenciación por edad y situación procesal dentro de los centros, así como capacitación del personal a cargo.

En  los casos de menores in imputables, el texto dispone intervención  judicial para investigar el hecho y aplicar medidas curativas o  protectoras, siempre bajo la órbita de la justicia civil. Además, se  estipula la especialización obligatoria de jueces, fiscales y defensores  en materia penal juvenil.